El Gobierno que dirige Sebastián Piñera lamentó la muerte del preso político cubano Wilmar Villar y se unió a las críticas de otros países por la situación en la isla. La médica disidente Hilda Molina dijo que se trató de "un asesinato"
"El gobierno de Chile lamenta enormemente la muerte del ciudadano cubano Wilmar Villar, que ha muerto en una huelga de hambre" que duró 50 días, manifestó el vocero gubernamental, Andrés Chadwick, tras una reunión entre el presidente Piñera y sus ministros.
"A raíz de esta situación el presidente de la República ha instruido al embajador de Chile en Cuba para efecto de expresar al gobierno cubano nuestra preocupación por el respeto que se da en ese país a las libertades civiles y a los derechos humanos", agregó el funcionario.
De esta forma, Chile se une a las críticas de otros países como Estados Unidos, España y la Unión Europea (UE) por la muerte de Villar, un opositor de 31 años que protestaba por la condena de cuatro años de prisión que le impuso el 24 de noviembre un tribunal cubano.
Voceros del régimen cubano rechazó las críticas de esas naciones y dijeron que no "les asiste la más mínima autoridad moral para enjuiciar" a la isla. Además, negaron que Villar fuera un opositor y denunciaron que existe una campaña "difamatoria" en su contra.
El reconocido opositor cubano, Guillermo Fariñas, quien en 2010 estuvo en ayuno durante 134 días, abogó porque Piñera, en su calidad de titular pro témpore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (Celac), dé a conocer las muertes de disidentes en Cuba. "Le hago un llamado para que desde la Celac, que dirige, use mecanismos diplomáticos y promueva el debate sobre los asesinatos de los opositores no violentos como el de Villar o los de Orlando Zapata y Laura Pollán, que murió en extrañas circunstancias", dijo Fariñas, citado por el diario chileno El Mercurio.
En tanto, la médica disidente cubana Hilda Molina, que actualmente reside en Buenos Aires, opinó que el fallecimiento de Villar es "un asesinato" porque "las autoridades podrían haberlo evitado". "Es hora de que el mundo reaccione ante lo que sucede en Cuba", afirmó.
Molina, cuyo caso ganó popularidad hace dos años, cuando viajó a la capital argentina para vivir junto con su madre y su hijo, rechazó que Villar fuera "un delincuente común" y consideró "injusta" su detención. Se trataba de "un hombre valiente nacido con la Revolución, que decidió, pese a los peligros, luchar pacíficamente para que se respetaran sus derechos" y "ofrendó su vida".
"Es un hecho lamentable. Cuando se produce una huelga de hambre de este tipo es un asesinato. Históricamente, las personas que emiten críticas al Gobierno cubano son descalificadas como delincuentes", opinó.
Fuente: AFP - EFE - INFOBAE
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